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GUAPO, RICO Y FAMOSO, ADOLFO CAMBIASO, EL POLISTA NÚMERO UNO DEL MUNDO ESTÁ LLAMADO A CONVERTIRSE EN UN MITO VIVIENTE EN LA PATRIA DEL POLO, UN DEPORTE QUE LEVANTA PASIONES EN ARGENTINA.

Adolfo Cambiaso 'La Leyenda'

Quién hubiera dicho que un jugador de polo, un deporte reservado a unos pocos y con poca trascendencia mediática, acabaría consiguiendo tal grado de notoriedad. Es cierto que el deporte de reyes se ha democratizado en los últimos años y ha salido de las canchas privadas prodigándose sobre el césped, la nieve y hasta la arena, pero sigue siendo un deporte no apto para las masas. Lo que no ha impedido, sin embargo, que Adolfo Cambiaso haya conseguido entrar en el ranking de los deportistas con más proyección nacional e internacional compitiendo en carisma con Messis, Ronaldos y otros Beckams. Considerado durante años como uno de los mejores jugadores de polo del mundo, Cambiaso fue sobre todo el jugador más joven de la historia en conseguir 10 de handicap de diez goles con tan sólo 17 años.
Su carrera comenzó en su más tierna infancia cuando su madre Martina de Estrada Laínez lo sentó sobre la silla de un caballo con apenas dos años antes de animarle, a él y a sus hermanastros, a la práctica del polo. Sólo tenía 13, cuando ganó su primer torneo de polo, la Copa Eduardo Heguy, compitiendo junto a su padre en las filas del equipo La Martina, y desde entonces su palmarés hace palidecer de envidia a los deportistas de medio planeta. Las Copas Renault, Campaña del desierto, Gold Cup, Warwi-ckshire ya adornaban su habitación de adolescente antes de tener la edad legal para poderlo celebrar con una copa de champagne. En el 92 comenzó a jugar en el Abierto Argentino de Polo y, por supuesto, marcó los tantos suficientes como para que la leyenda se pusiera en marcha. La Martina, equipo bautizado en honor a su madre, Ellerstina y La Dolfina, el equipo fundado junto a Bartolomé Castagnola en el 97, han sido los equipos en los que ha militado con éxito este argentino de 35 años felizmente casado con la modelo María Vázquez y padre de tres hijos.
La mayor parte del año vive en Estados Unidos e Inglaterra, donde se disputan los más fastuosos torneos de polo, codiciado por jeques árabes y magnates de las finanzas que se lo rifan para que forme parte de sus flamantes equipos. Aunque sensible a los petrodólares, Adolfo Cambiaso ha emprendido la cruzada de popularizar el polo y vive soñando con los últimos meses de la temporada para disfrutar de la vida que más le gusta: estar en su casa de Cañuelas, la tierra que le vio nacer y crecer, rodeado de su familia compartiendo mate y asado con los petiseros y seguramente charlando de la temporada de la que un año más ha salido victorioso.
El futuro también se presenta radiante para el polista estrella de la temporada que ya ha encontrado sucesor en su propio hijo. Adolfito VII ya hace sus pinitos en la cancha del club de polo La Dolfina, propiedad de su exitoso papá, asegurando el futuro de las estirpe de los Cambiaso.