gente

César Morís

“LA CAPACIDAD DE CURAR ESTÁ LLEGANDO A SU LÍMITE, EL FUTURO ES LA PREVENCIÓN”

César Morís. Volver a nacer

En sus manos está que ese tic-tac siga sonando, el doctor César Morís ha sido durante muchos años Director del Área de Cardiología del Hospital Central de Asturias. Recientemente, ha dado un paso más y, desde hace tres meses, dirige el hospital en su totalidad. Hijo de médico, César reconoce que “eso marca mucho” y aunque en su libro de estudios ponía que tenía aptitudes para ser marino, su padre le recomendó que primero estudiara Medicina. Finalmente, en 1972 comenzó la carrera en la Universidad de Oviedo y muy pronto se sintió atraído por la profesión.

La elección de su especialidad la tuvo siempre clara, “me decanté por la medicina de actuación porque la manera de proceder sobre el enfermo es muy rápida”. Sus principios laborales los recuerda como algo complicados, “cuando acabé la especialidad no había casi trabajo y todos mis compañeros se iban a otros lugares de España a trabajar, yo me quedé en el Hospital Central de Asturias de interino arriesgándome y estuve así ocho años en los que veía que mis colegas se iban colocando. Al final la jugada salió bien y aquí estoy”. Entre los casos que más le hombre, “estábamos realizando las primeras dilataciones coronarias en nuestro hospital y, por aquel año, era una operación muy arriesgada. Nosotros se lo comentamos y decidió casarse esa misma tarde en el hospital con su pareja. Finalmente, la operación salió bien”. Lo que más le motiva de su profesión como cardiólogo es el dinamismo, “es increíble, porque una persona entra con un infarto de miocardio y al rato sale vivo”. En cuanto al desarrollo de la Medicina, explica que la capacidad de curar está llegando a su límite porque la técnica y las medicinas ya son extraordinariamente buenas, por ello, el objetivo es la prevención, “el siguiente paso es la genética, el estudio del genoma para saber qué niños tendrán propensión a desarrollar ciertas enfermedades y así poder evitarlas”. Nos revela que su mejor momento del día es la tarde, “cuando ya ha pasado la vorágine de la mañana y puedo pensar, leer, dar un paseo con mi mujer y tomarnos una sidra”. De cara al futuro desea que su hospital esté en los primeros puestos en tres campos: “asistencia, docencia e investigación”. También espera con mucha ilusión el cambio de instalaciones en 2011, y mejorar la gestión de los recursos.