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Un hammam para la justicia
De presencia más cercana a sus admirados árabes que a un togado de Híspalis, montañero por pasión y empresario por capricho. El almeriense Amós Milton, que vive a caballo entre Sevilla y Nueva York, es el autor de la novela ‘El abogado de Indias. Los latidos del corazón del mundo’. Ed. Almuzara. Miguel de Cervantes fue el leitmotiv para que la escribiera. Una noche de agobiante trabajo, decide relajarse releyendo las páginas de El Quijote. El clásico había pagado prisión por deuda a la Corona en Sevilla. Intrigado por esta circunstancia, decide investigar el por qué y quién fue su abogado defensor. Al no hallar ninguna documentación, se aventura a recrear su vida con algo investigado de la época y otro tanto un “poquito” inventado. Necesitaba saber de la vida de ese personaje anónimo que sacó a Cervantes de la cárcel. “Lo cierto es que se aprende mucho en la abogacía. Y se ven las grandezas y vilezas del ser humano. Quise investigar si hace 400 años era más o menos igual. Y he visto que es lo mismo. Muchas de mis vivencias en el despacho están plasmadas en la novela”. Es un libro donde se ponen a la luz unos hechos históricos que son incontestables. La Justicia siempre fue y es lenta. Y dentro de su imparcialidad, normalmente son los poderosos los mejor parados, por eso considero que la novela puede ser actual aunque sea histórica. Sobre su personaje, Alonso ,cree que era una persona honesta, objetiva y que intentaba hacer valer sus principios: la humildad y la honradez. Compagina su labor como abogado con el mundo empresarial de las termas y dice tener tiempo para investigar en el Archivo de Indias, gracias a restarle muchas horas al sueño. No por obligación porque le resulta placentero levantarse con un montón de ideas que está deseando plasmar. Para él es más bien una necesidad. Considera los baños árabes como un legado cultural que nos han depositado. Toda la vida social se hacía en las termas. Se perdieron durante 500 años de historia y se ha propuesto por una necesidad física, el tener ese servicio que no existía en Sevilla. Cree que si ha funcionado durante más de dos mil años por qué no va a funcionar ahora. Quizá por eso, también han abierto un hammam en Nueva York.
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