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Como el Hotel Sacher, la institución que dirige junto a sus hijos Alexandra y Georg, Elisabeth Gürtler es una figura ineludible del panorama económico, social y cultural. Elegante y sofisticada, la también presidenta de la Escuela Ecuestre Española de Viena es una gran profesional cuya influencia trasciende las fronteras.

Elisabeth Gürtler, La gran dama

odo comenzó hace 177 años cuando Franz Sacher creó la famosa tarta que lleva su nombre. Como casi todas las recetas que han revolucionado la gastronomía mundial, nació por casualidad cuando un día de 1832 el jefe de cocina del príncipe Metternich cayó enfermo de repente; su joven aprendiz recibió entonces el encargo de crear un postre al gusto del canciller. Dos capas de bizcocho de chocolate, un ligero relleno de mermelada de albaricoque, una cobertura de fino glaseado de chocolate negro y había nacido una estrella. La Sachertorte consiguió un rotundo éxito y la receta original, top secret, permanece muy bien guardada en una caja fuerte formando parte del gran secreto familiar.
En 1876 Eduard Sacher, el hijo del exitoso inventor del pastel, tras haber estudiado turismo y viajado por todo el mundo, abrió las puertas del hotel Sacher en Viena con un huésped de excepción, el canciller de Hungría. Años más tarde, su esposa, familiarizada con numerosos miembros de la aristocracia europea tanto de la cultura como del arte y el espectáculo, convirtiendo el establecimiento en una auténtica institución vienesa. Lo que no pudo superar la familia Sacher fue la crisis que acarreó la Segunda Guerra Mundial y tras declararse en bancarrota, un miembro de la familia Gürtler se hizo con el valioso hotel que cuenta en su anecdotario con la rueda de prensa que Yoko Ono y John Lennon dieron desde la cama, y con una lista de VIPs que incluye a las reinas de Holanda y de Dinamarca, la princesa Carolina de Mónaco o la ex-familia real de Irán.
La muerte de su ex-marido, tercera generación de la familia, depositó en manos de Elisabeth Gürtler una herencia inestimable que gestiona a la perfección en nombre de sus hijos, aún demasiado jóvenes para coger las riendas de la empresa. Desde sus inicios, el legado Sacher ha aumentado considerablemente y otro hotel emblemático en Salzburgo ha visto la luz. En sus elegantes salones entrevistamos a Elisabeth Gürtler, una mujer muy ocupada, con una agenda de vértigo y ­múltiples responsabilidades, que a su cartera de presidente del grupo Sacher añade la no menos ­estimable labor de dirigir la Escuela Ecuestre de Viena y que hasta hace poco tiempo organizaba el mítico baile de la Ópera.
Dirigir instituciones que representan la quintaesencia de su país significan para Elisabeth Gürtler una gran responsabilidad,“Tanto una cosa como otra tienen que ver con el buen gusto y con la tradición Austriaca”, asegura, “la tradición es para mí algo muy importante. Es aquello que tiene que ver con todo lo que ha acontecido en el pasado pero también es una palabra con la que hay que tener mucho cuidado ya que lo ocurrido en el pasado no ha sido siempre positivo, hay que ser cuidadosos.”...