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Eugenia Silva

A PESAR DE QUE NO SE HABÍA CALZADO­ UNOS TACONES EN SU VIDA, ESTA MADRILEÑA DESLUMBRÓ­ EN EL PRIMER CONCURSO­ DE BELLEZA AL QUE SE PRESENTÓ, CUANDO TENÍA TAN SÓLO 16 AÑOS. DESDE ENTONCES, SU CARRERA HA IDO SUBIENDO COMO LA ESPUMA Y HOY, CON UNA FAMA ALEJADA DEL MUNDO DEL CORAZÓN Y SIN PERDER EL CONTACTO CON SU FAMILIA, AFRONTA CON TRANQUILIDAD SU ÉXITO. IMAGEN DE LA CASA DE JOYAS CARRERA Y CARRERA, CASI LICENCIADA EN DERECHO Y CON UN AFÁN POR PREOCUPARSE DE LOS DEMÁS, EUGENIA SILVA DESPRENDE­ ESPONTANEIDAD Y SENCILLEZ, PRECISAMENTE LAS CLAVES DE SU ÉXITO Y DE SU ENORME MAGNETISMO.

Eugenia Silva. Aires serenos

Tú querías estudiar Arquitectura y te sumergiste en el mundo de la moda desde muy joven. ¿Cómo se afronta ese cambio?
La verdad es que me vino un poco por casualidad. Cuando gané el concurso de la revista sólo tenía 16 años. Mis padres no querían que dejara los estudios, así que hasta los 18 estuve haciendo trabajos de verano y en vacaciones. Fue algo gradual, empecé poco a poco para dedicarme enteramente a ello. Cuando alcancé la mayoría de edad sí que me vi más metida en el mundo de la moda, aunque he procurado siempre no alejarme del mundo real.

¿Es fácil compaginar la vida normal y familiar con ser modelo? Yo lo intento. Ahora mismo vivo a caballo entre New York y Madrid, pero aun así no he perdido la relación ni el contacto con mi familia. Es difícil, alguna vez no he podido ir a alguna boda, algún cumpleaños… Pero luego compensas esos ratos de soledad estando juntos en otras ocasiones.

¿Cómo es el mundo de la moda?Aunque la gente no lo crea, es duro. Se pasan muchas horas trabajando, se madruga, hay que estar cada dos por tres cogiendo aviones, viajando, trabajando cuando otros están de vacaciones… Pero vale la pena si te gusta lo que haces, además también hay gente válida, profesional, de la que aprendes, pero también mucha otra con la que simplemente mantienes una relación de cordialidad por educación y nada más.

¿Es difícil mantenerse en boga?Yo estoy sorprendida, porque nunca pensé que iban a contar tanto conmigo como hasta ahora. Vivo el día a día, aprovecho que tengo trabajo e intento elegir los proyectos que me interesan, que sobre todo pueden ser buenos para mí.

¿Tienes tiempo para hacer otras cosas?Sí, sobre todo me estoy centrando en proyectos humanitarios que me parecen útiles. Desde hace varios años soy Embajadora de Armani, un título que se renueva cada año por la amistad y que implica una dedicación por los demás. También apoyo con mi nombre a muchos proyectos en Organizaciones No Gubernamentales contra la ablación y sobre todo, con instituciones que apadrinan niños.

¿Qué haces un día libre?Dedicarme a este trabajo me permite tener mucho tiempo libre, así que trato de hacer siempre algo. Soy muy inquieta, necesito aprender, probar, demostrarme a mi misma que puedo valer para diferentes cosas.
En los días tranquilos me gusta leer libros de todo tipo: novelas de misterio, históricas, biografías, de cine, de pintores… También ver películas, aunque prefiero hacerlo en casa. Además estudio, estoy terminando la carrera de Derecho.

Te mantienes alejada de las grandes multitudes… No me gusta mucho el lado oscuro de la fama. Aquí en España hay muchos problemas con eso, es una característica absolutamente nacional. La gente me para por la calle para pedirme fotos y aunque me hace ilusión, no me resulta muy agradable, sobre todo porque me agobia estar con gente, que me observen mientras estoy comiendo, que cotilleen, que no tengan respeto, esa gente que está todo el rato pendiente de mí sin conocerme, sacando sus propias conclusiones… Me gusta mantenerme al margen de la vida rosa, no me gusta que conozcan mi vida personal.

Y te gusta viajar…La verdad es que disfruto conociendo otros lugares, otras culturas. Por ser modelo, he tenido la fortuna de conocer muchos países, pero todavía me quedan muchos rincones por descubrir. Por ejemplo, me gustaría ir a la zona de Bután, Nepal… Es un viaje que tengo pendiente. Pero sin duda, donde mejor me encuentro es en Extremadura, que es de donde es mi familia. En el campo me siento bien, también en Europa, Marruecos, Italia… (...)