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Luis Blasco

Es difícil coincidir con un hombre tan ocupado como Luis Blasco. Tras la mesa de su despacho, resulta ser una persona cercana y reflexiva que analiza su evolución personal y profesional como un afortunado que ha podido estar en el lugar preciso en el momento adecuado.

Luis Blasco Bosqued, presidente de Telefónica Argentina

Aragonés de nacimiento y de corazón, Luis Blasco Bosqued nació en Zaragoza, estudió derecho en la Universidad Complutense de Madrid y Económicas en ICADE. Desde que empezó a trabajar en un grupo industrial hace más de 40 años, ha pasado por numerosas empresas y grupos de comunicación. Actualmente ocupa la presidencia del grupo Telefónica en Argentina, país al que admira profundamente y del que ya siente que forma parte. Para él, lo más importante en lo personal es la amistad y la familia, y en los negocios, el cliente. Aunque reconoce que en ocasiones es difícil de compaginar un puesto de trabajo como el suyo y tener tiempo para dedicar a la familia y los amigos. “Mi familia se queja de las horas que le dedico al trabajo, pero lo entiende. Yo creo que es un mal que nos ha tocado vivir en esta época. Le dedicamos demasiadas horas al trabajo y menos de las que deberíamos a la familia. Pero bueno, es lo que toca”. A pesar de vivir en Argentina, pasa al menos una semana al mes en Madrid y de esa semana, al menos un día disfruta de pasear por Zaragoza y ver a sus amigos. “Sí, soy muy aragonés. Quiero mucho a Zaragoza y por eso tomo el AVE por la mañana, almuerzo con mi familia y mis amigos y me voy por la tarde. Un día al mes no me lo quita nadie”. Para él es el mejor día de todos, porque le permite pasear por su ciudad y ver a sus amigos y familiares.
Luis recuerda con nostalgia que formó parte del primer Gobierno preautonómico de Aragón como viceconsejero de Industria. “Fue un tema apasionante el principio de la democracia y muy bonito. Pero es una etapa que se acabó y desde entonces no he vuelto a la política”. A partir de ese momento, y como siguiendo una inclinación natural, confiesa que tiene tinta en las venas, empezó a entrar en contacto con medios de comunicación. Fue presidente de radio 80, estuvo al frente del grupo editorial 16 y colaboró en el lanzamiento de Antena 3, cadena de la que llegó a ser presidente. Tal vez no sea una casualidad sino ironías del destino que haya combinado su trabajo en el mundo de los medios de comunicación con el de las comunicaciones, en Telefónica. En su opinión, hace unos años no podíamos soñar con Internet y las comunicaciones actuales y eso le llevó a tener mucha relación con la prensa y bastante cariño al papel. “No sólo tengo tinta en las venas, también tengo sangre”. Y así ha sido desde que se fue a Argentina. El momento de su carrera que recuerda con más satisfacción fue cuando su gran amigo César Alierta le llamó para incorporarse a Telefónica. “Te estoy hablando del 1 de enero de 2002. Hace diez años”. Su relación con el presidente ejecutivo de Telefónica se remonta a cuando tenían cuatro años e iban juntos al colegio. “César es un gran presidente, un líder y trabajar con él es una maravilla”.
En su opinión, lo más atractivo del mundo de la comunicación son la innovación y el desarrollo que se están produciendo a velocidades de vértigo y que además están impregnando a todas las sociedades. No lo considera un tema ni de élites ni de teléfonos móviles, sino que son instrumentos de todas las capas sociales. Cree que es algo muy atractivo porque obliga a estar al día de todas las innovaciones y a tener que reinventarse día a día para poder dar satisfacción a la gente que pide cada vez más. “Yo creo que es muy atractivo y que me ha tocado estar en el mejor sector en la mejor época. Siempre he tenido mucha suerte en la vida”. (...) Sigue en pdf