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El Instituto Cervantes es un institución creada en España en 1991 para promover, enseñar y difundir la cultura española y de los países hispanohablantes. La sede central de esta fundación se encuentra en Madrid y en Alcalá de Henares, ciudad de nacimiento del escritor Miguel de Cervantes. En la actualidad, el Instituto tiene presencia en los cinco continentes con más de 70 centros. Entre sus labores, destaca la preparación de los exámenes para el Diploma de Español como Lengua Extranjera (DELE), así como expedir los certificados y diplomas oficiales para los participantes de dichos cursos. Víctor Andresco es su director en Milán.

Víctor Andresco. Director del Instituto Cervantes de Milán

Empecemos por el final. Milán está brumoso. Vamos juntos, codo con codo, camino del bimotor que me devolverá a mi casa y yo le digo: «Louis (aunque sé perfectamente que se llama Víctor), este es el comienzo de una gran amistad».
24 horas antes.
Aterrizo en el aeropuerto de Bérgamo, voy invitado por Instituto Cervantes de Milán a pronunciar una conferencia enmarcada en el ciclo de Agentes Secretos, «Génesis de una novela: el caso de Angelitos Negros».
No negaré mi inmensa satisfacción por el hecho de que el prestigiosísimo Cervantes me considere digno de conferenciar en uno de sus centros en el extranjero. Además, me apresuro a confesar sin rubor que esta satisfacción contiene cierta dosis de vanidad, homeopática, no hipertrofiada y cabemos los dos juntos en el mismo ascensor.
El director del centro de Milán se llama Víctor Andresco. Su nombre me suena cuando hace su primera llamada telefónica para proponerme esta aventura. Cualquier agente secreto de campo sabe que antes de ir a una misión es conveniente recopilar toda la información acerca del terreno en donde va a operar, y eso es lo que hago: investigo a Andresco. Finalmente, descubro el motivo del eco que su apellido provoca en mi cabeza: es uno de los críticos literarios más leídos en los suplementos culturales de ABCD y Babelia. También un extraordinario traductor del ruso, entre otras muchas cosas de una ‘Resurrección’ de Tolstoi que guardo en casa. Prosigo mi investigación y tirando de buscadores en la Red también descubro que es un novelista y un cuentista, lo que me lleva al siguiente escalón en mi pesquisa: voy a una librería y compro sus obras completas, ‘Los clavos del cielo’, ‘A buenas horas cartas de amor’ y ‘El rey del mundo’. Las dos primeras son novelas y el tercero un pequeño volumen de deliciosos cuentos rusos.
Ya estoy en Milán, magnífica ciudad, es la Semana de la Moda y el glamour de la calle Montenapoleone se ha derramado por toda la ciudad. Hieráticas como esfinges las modelos desfilan sobre stilettos imposibles en pasarelas populares levantadas en plena calle, ajenas en apariencia a la expectación que despiertan en la clase mortal.
Víctor Andresco me recibe con la cordial hospitalidad de un tuareg. Intuyo que la necesidad de tratar con gran cantidad de personas a lo largo de su carrera lo ha convertido en un experto observador y rápido analista de quien tiene enfrente. Tampoco yo soy un mal observador —fuerza de la costumbre o hábito de supervivencia, quizá ambas cosas—, así que no es necesario cruzar muchas palabras ni grandes protocolos para llegar a la conclusión de que vamos a sentirnos muy cómodos durante mi estancia.
Justo antes de la conferencia, Víctor Andresco me presenta a su mujer, Linda Bassegio, periodista cultural y narradora con varios premios de relatos, como el editado por Terre di Mezzo «11-M » galardonado con el «Premio Nacional La stazione» en 2005. Ahora Linda está enfrascada en la revisión de una novela que tiene una buenísima pinta, según lo que nos cuenta. Es una pareja de «letraheridos» como le gusta decir a Víctor y detesta Linda, pero debe de ser el único desacuerdo entre esta pareja unida por la lengua española: se conocieron en el salón de actos del Cervantes milanés de la céntrica Vía Dante en una conferencia sobre el Camino de la Lengua Castellana… y ya no se separaron. (...) Sigue en pdf