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Hotel Alma Barcelona
La ciudad condal también tiene su Alma de cinco estrellas gran lujo y su objetivo principal es que el cliente se quede con el recuerdo de un lugar especial, vinculado a las sensaciones y experiencias de descubrir Barcelona. Como nos explica Amaya Guisasola, este hotel dispone de siete plantas y 72 habitaciones, pero lo que verdaderamente destaca en él es su fantástico jardín exterior que devuelve a la ciudad un pequeño pulmón verde en medio del Ensanche. Asimismo, cuenta con una zona spa con piscina climatizada, hammam y sauna, un gimnasio abierto las 24 horas del día, una gran terraza de 800 metros cuadrados y un restaurante de cocina mediterránea. Los interiores son obra de Nori Furlán y Paco Llonch que le han otorgado su particular visión a este espacio. Las habitaciones, todas ellas de más de 50 metros cuadrados, son en algunos casos de diseño contemporáneo y en otros, de carácter más clásico, como las orientadas sobre la calle Mallorca, que se inspiran en el típico piso del Eixample, con su clásico aire francés. Su objetivo es tratar de imprimir su alma y su espíritu a todos los clientes. “Somos una cadena de lujo pero es un lujo que no brilla, sino que se palpa y se siente en el mismo instante que entras en el hotel. Se puede construir el hotel más bonito, el más caro, el mejor decorado, pero si luego no hay alma… No sólo es el producto, sino el alma del hotel que es el personal, al que damos gran importancia.” El proceso de selección del staff se lleva con gran detenimiento, ya que “seleccionamos gente que intuimos que tiene ese alma o que puede llegar a desarrollarla. Además les damos una formación y les imprimimos el carácter que queremos. Se trata de dar al cliente un trato muy personalizado y exquisito, al tiempo que cercano”. En los tiempos que corren tal vez parezca llamativo inaugurar un hotel de estas características, pero la directora tiene claro que “un hotel de cinco estrellas como el nuestro no lo hay, porque es un concepto totalmente distinto. Básicamente, intentamos conseguir, y lo estamos consiguiendo, que el cliente se sienta como en casa. Abarcamos todo el target de edades y perfiles de clientes. Y ofrecemos tranquilidad y relajación en pleno Paseo de Gracia”. La diferencia estriba en los pequeños detalles y para muestra un botón, la huella dactilar de cada uno de los clientes se convierta en la identificación que abre la puerta de la habitación. No se puede pedir más personalización.
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