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Inés Sastre

INÉS SASTRE HA ESCALADO A LA CUMBRE DEL ÉXITO. EMBAJADORA DE LUJO DE LA MÁS PURA BELLEZA ESPAÑOLA, LA CHICA DE ORO ACABA DE FINALIZAR EL RODAJE DE THE LOST CITY, LA ÓPERA PRIMA DE ANDY GARCÍA.

INÉS SASTRE. La Bella de Valladolid, embajadora de Tag Heuer

Revelada por la gran pantalla cuando contaba tan sólo trece años, Inés Sastre se encuentra en el cenit de su vida profesional. Ésta chica de hoy pasea su imagen camaleónica por los escenarios y pasarelas de medio mundo y acaba de finalizar su último rodaje bajo la batuta de Andy García.

REVELACION INFANTIL
Un golpe de azar en 1987 convirtió a esta vallisoletana de nacimiento y madrileña de adopción en la pequeña Elvira de “El Dorado”, una súper producción cinematográfica de Carlos Saura. El director había descubierto a Inés en un spot publicitario en televisión y comprendió inmediatamente que sus rasgos encarnarían a la perfección a la hija del histórico Lope de Aguirre. Inés vivió “una oportunidad extraordinaria”, gracias a la habilidad de Saura para dirigir jovenes actores en sus primeros pasos en el mundo del celuloide. Esta experiencia fue el principio de una dulce vocación.

En 1989, John Casablancas, director de la agencia de modelos Elite, se fijó en Madrid en la encantadora mirada de Inés y la alentó a presentarse en París a la final del concurso The Look of the Year. A pesar de hacerse con el triunfo de la convocatoria renunció al millonario contrato que la agencia le ofrecía en bandeja de plata. Una decisión arriesgada para poder seguir con su vida normal y poner distancias con el éxito fácil. Hoy recuerda con orgullo “soy la única ganadora de este concurso que no ha firmado el contrato”.

ESPÍRITU DE INDEPENDENCIA
La constancia en sus estudios, compaginados con diversas incursiones en el cine y varios contratos publicitarios, le permitieron realizar uno de sus sueños, completar una licenciatura en literatura francesa en La Sorbona. Título conseguido gracias a su tenacidad y al apoyo incondicional de su familia. Realizó unas prácticas en la UNESCO que le permitieron realizar una entrevista al mismísimo Dalaï Lama. Inés posee un bagaje intelectual de primer orden, atípico en el mundo de los flashes, a la sombra de un cierto anonimato, “en Francia era menos conocida que en España y hasta el tercer año nadie supo nada”. Corría el año 1995 y los cineastas Michelangelo Antonionni y Wim Wenders llamaron a su puerta para realizar el filme que supuso su verdadera revelación cinematográfica, “Más allá de las nubes”.
Un año más tarde, cuando llegó su consagración cómo modelo publicitario, firmó un contrato de tres años con la casa de cosméticos Lancôme para sustituir a Isabella Rosellini como imagen de un perfume, desde entonces Inés sigue representando a la marca gracias a su físico intemporal y a sus rasgos universales. Este contrato le ha permitido realizar su sueño, poder elegir libremente su ocupación sin ningún tipo de condicionamientos. En la actualidad es también embajadora de la prestigiosa firma relojera Tag Heuer que no sólo la ha elegido por su seductora belleza, sino por la elegancia natural que destila y sobre todo su inteligencia.

Durante estos años ha combinado este trabajo con otras incursiones en el mundo del cine en la barroca Vidocq, junto a Gérard Depardieu, la taquillera Torrente 2: Misión en Marbella, de Santiago Segura, Druidas de Jaques Dorfmann en la que comparte cartel con Christopher Lambert o la italiana “El testigo del esposo” bajo las órdenes de Pupi Avati.

MUJER DE SU TIEMPO
Desde Londres a Nueva York, de París a Los Ángeles, apadrinando una nave de crucero en Nápoles, entregando una palma de oro en Cannes, presentando el festival de San Remo o actuando de jurado en el festival de Dauville, esta chica “romántica y tremendamente sentimental” pasea su cabello castaño y sus ojos color avellana por los escenarios más diversos y confiesa: “no me siento extranjera en ningún sitio, pero vuelvo a mi casa de Madrid siempre que puedo”...