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Kim Basinger

"SER MADRE ME HA TRANSFORMADO VERDADERAMENTE. YA NO TENGO TIEMPO PARA MIS PROPIAS INSEGURIDADES"

Kimila Ann "Kim" Basinger

Sexy, Frágil, Erótica, Sensual… Son tan sólo algunos de los adjetivos con los que ha sido denominada esta mujer de apariencia dulce y labios carnosos. Sin embargo, Kim Basinger, ha conseguido demostrar en su madurez que es mucho más que una cara bonita. Es una actriz. Una actriz a la que público y crítica han concedido finalmente un merecido aplauso.

Sinónimo de mito erótico durante décadas, Kim Basinger finalmente ha logrado sobreponerse a esta etiqueta demostrando su valía como intérprete. El Oscar ganado por su magnífica encarnación de una prostituta de lujo en L.A. Confidential es el culpable. Este galardón, obtenido en 1997 a la mejor actriz de reparto, le abrió las puertas de toda una serie de producciones de calidad, además de la posibilidad de demostrar que bajo su enorme belleza se escondía un talento por emerger.

Conocida en sus inicios por sus papeles de chica explosiva, que tan lejanos quedan ya, hoy día Kim puede presumir de mantenerse en la brecha cinematográfica a una edad en la que la mayoría de las actrices dicen no encontrar papeles atractivos.

De esta manera, a su flamante madurez, Basinger puede permitirse elegir aquellos personajes que soñaba protagonizar en su juventud, aunque no por ello ha dejado de someter a juicio el maltrato que la meca del cine inflige a sus actrices de más edad.

Es éste un ejemplo más de que la actriz no se mantiene al margen de las causas que considera justas y participa a favor de las mismas con la constancia que desde su infancia le caracteriza. No sólo el mundo del celuloide ocupa sus desvelos: vegetariana declarada y amante de los animales, en la actualidad colabora con la prestigiosa marca de relojes Baume & Mercier prestando su imagen para la obtención de fondos destinados a diversas ONGs.

Y es que, si hay algo que asombre de esta sureña, además de una excepcional apariencia, es su tenacidad. La misma que le permitió abrirse camino desde su Georgia natal hasta los primeros puestos del “star system” hollywoodiense, enfrentándose en su juventud a sus fantasmas y superando una timidez casi patológica. La terapia: inscribirse en cuanto concurso de belleza podía, encaminando así sus pasos en un principio hacia el mundo de las pasarelas. Pronto llegó a ser, en el Nueva York de los 70 y de la mano de la prestigiosa agencia Ford, una de las modelos más cotizadas del momento. Sin embargo, Kim seguía aspirando a triunfar algún día en el mundo del cine o la música, otra de sus grandes pasiones.

Su primera oportunidad en el mundo de las cámaras le vendrá dada por la pequeña pantalla, llegando a aparecer en conocidas series de televisión como Los Ángeles de Charlie o De aquí a la eternidad.

A estas colaboraciones le seguirá su debut en el cine en la película Hard Country, durante cuyo rodaje conocerá al que fue su primer marido, Ron Britton. Esta relación, marcada desde un principio por la gran diferencia de edad existente entre ambos, terminará en fracaso a la par que comience el despegue de la carrera cinematográfica de Kim.

A raíz de una acertada portada realizada para “Playboy” en el año 83 y tras servir de “partenaire” al agente 007 en Nunca digas nunca jamás, protagonizará la que será su película más famosa: Nueve semanas y media. Esta cinta, co-protagonizada por Mickey Rourke, puede considerarse el despegue de Kim Basinger en el mundo del cine y la primera de una serie de éxitos de taquilla asociados a comedias menores.

Este papel supuso, además, el encumbramiento de la actriz a un estatus de “sex-symbol” que ha arrastrado hasta la actualidad y con el que, sin embargo, parece plenamente reconciliada. Y es que, como ella misma ha declarado: “a día de hoy, la etiqueta de explosiva me parece un cumplido. Doy las gracias y sigo adelante”. Y adelante siguió en los 90, tras encarnar a la novia de Batman en la película de idéntico título dirigida por Tim Burton. Durante los años siguientes participará en películas como el largometraje de (...)