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Masías Catalanas

Para los extranjeros son las casas perfectas, poseen amplias dimensiones, se encuentran en medio del campo y muestran un estilo muy rural. Las masías catalanas, que tienen su origen en las antiguas villas romanas, causan furor y olvidan su pasado agrario.

Masías Catalanas

Tras los grandes muros de las masías se esconde una porción de la historia de España, aquélla que recuerda a la Cataluña Vieja y a los masoveros, dicho de los propietarios que solían habitarlas y que cada vez son menos. Con el paso de los años estas edificaciones se han ido transformando y lo que venía a ser una construcción vinculada a la explotación agraria o ganadera, que siempre heredaba el varón primogénito con el objetivo de la indivisibilidad del patrimonio y la continuidad familiar, se ha ido convirtiendo en una segunda residencia para aquellos que buscan el sosiego del campo.
Las masías o también llamadas mas son construcciones aisladas, su organización responde a criterios funcionales y muy poco ostentosos, la planta suele ser casi rectangular y la fachada se orienta al sur. Obviamente, el tipo de construcción y el tamaño era una muestra del poder económico de la familia, pero rara vez se apreciaba una pomposidad externa; únicamente pequeños detalles como los voladizos de las cubiertas eran elementos diferenciadores, y cuando estaban formados por ladrillos cerámicos o tejas árabes mostraban una mayor sofisticación.
En la planta baja se encuentra el porche embaldosado con losas de terracota y muy cerca la cocina, donde antiguamente se hacía la vida junto al llar o chimenea. Posee unas dimensiones tan grandes como las del salón y suele tener asientos de madera a su alrededor que se denominan escaños. Por último, esta planta queda completada con las dependencias agrícolas para aperos y carros. Ya en el primer piso se distribuyen los dormitorios y, a veces, una segunda sala...
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