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A 30 kilómetros de Roa, en la provincia de Burgos, se elaboran los vinos más inaccesibles, más escasos y buscados de España y probablemente del mundo entero. Dominio de Pingus, es una pequeña bodega, que nació del deseo del enólogo Peter Sisseck de crear un gran vino de una gran parcela de viñedo de cepa vieja.

Peter Sisseck

A Peter esto le viene de familia. Su tío, Peter Vinding Diers, fue uno de los creadores de la “nueva ola” de vinos blancos de Burdeos, en la zona de Graves. Dominio de Pingus es una bodega artesanal, con unas pocas hileras de barricas nuevas, una rudimentaria prensa, algunas tinas de madera y depósitos de acero, “hemos creado un gran vino basado en unos fantásticos viñedos, y hemos sabido llevarlo a su máximo nivel”, afirma el alma de la bodega. El secreto de estos vinos se encuentra en las viñas viejas de Tinto Fino que se cultivan en tan sólo cinco hectáreas y en una controladísima selección. El despalillado se realiza manual y pacientemente, desgranando las uvas más maduras de cada racimo. Peter nos cuenta que lo que más le gusta de su trabajo es “el contacto con la naturaleza, pasar tiempo en el viñedo para ver la evolución de nuestra cepas. Creo que la raza humana debería ser más respetuosa con la naturaleza”. La posterior fermentación es completamente natural, lo que permite mantener mejor la pigmentación y que el vino conserve su aroma y sabor afrutado. El proceso de maceración y fermentación dura unos 20 días y luego el vino pasa a las barricas para su fermentación. El vino se deja reposando entre 20 y 23 meses sin trasegar, hasta un mes antes del embotellado, cuando se eliminan las lías para que el vino quede completamente limpio. Viendo el rotundo éxito de sus caldos, el próximo objetivo de Peter pasa por “la creación de una granja orgánica cerca de Valbuena, un viñedo en Saint Emilion (Burdeos), y mi vino PSI”. Lleva afincado en España desde 1990 y desde entonces ha sabido elevar su vino a las cotas más altas imaginables de reconocimiento internacional, aunque, nos confiesa que a pesar de invertir todo el tiempo que puede en la bodega, los más importante en su vida son sus hijas. Para despedirnos nuestro enólogo nos recomienda un Pingus para las grandes ocasiones, y un Flor de Pingus para una buena comida con amigos.