cultura

Volver
Soy alma
Rosa León

HOY COMIENZA UNA NUEVA TEMPORADA. ES HORA DE CAMBIAR DE IMAGEN Y DE POSICIÓN.
OBSERVO LA CALLE HACIA UN PUNTO FIJO, ESPERANDO QUE LLEGUE EL ALBA Y SE COMIENCE A VER GENTE DE UN LADO A OTRO, UNOS CON PRISAS OTROS NO TANTAS, PERO SIEMPRE ALGUIEN, AL FIN, SE DA CUENTA DE MI NUEVA IMAGEN.

Soy alma

“Es maravilloso que haya gente a la que le guste mi forma de vestir”. Pero no todo es tan sencillo, “¡es tan difícil hacer feliz a todo el mundo!”

Mis compañeros envidian mis zapatos y algunos transeúntes me miran y se susurran al oído afiladas criticas, diciendo: “Es tan superficial, snob, hortera, pija, egocentrista, presumida…”. Tantas y tantas cosas… ¡Pero ellos no saben que sólo deseo mostrar parte de lo que soy y de lo que siento!

Soy romántica porque me gustan más los estampados florales que los estrictos cuadrados o trajes a rayas, soy práctica porque prefiero la ropa más cómoda e informal, con un “look” masculino, una corbata fantasía, con los modernos jirones de tela, prendas anchas y zapatos sin tacón. Cuando tengo un encuentro importante, me encanta la elegancia de un traje largo con pedrería y cinturón de satén. Cuando estoy alegre me gustan los colores ácidos, el naranja antes que el rojo intenso, y los verdes, rosas y amarillos… aún más, iluminan mi estado de ánimo. En cambio, cuando estoy triste… prefiero el negro antes que el gris y pasar desapercibida entre la multitud.
Es cierto que la anterior temporada estuve muy apenada, de hecho el mundo entero lo estuvo, que invierno más crudo… Toda la calle era negra, gris o marrón. “¿Por qué el mundo es de color si lo pintamos de gris? ¿Por qué prefieres este diseñador nacional antes que el extranjero? ¿Y por qué tienes que enseñar su marca que ocupa todo el tejido?”. Menos mal que ya es temporada del canto de los pájaros y del sol abrasador y todo vuelve a ser provocativo, colorido y hasta exótico.

¿Pero qué más puedo decir? Sólo el deseo de que desde este punto fijo, alguien se de cuenta, que no sólo soy un maniquí de moda para tu ropero.

Que no sólo soy lo que llevo, soy… un maniquí con alma.
Volver