estilo

“La ausencia de imperfecciones en la belleza es ya en sí misma una imperfección” así definió lo bello Ellis Havelock. En la misma línea del sociólogo inglés Uberto Cantarelli, veterano en la industria de la moda, afirma que es en lo imperfecto donde radica la auténtica belleza, “La perfección es replicable y la imperfección, no. Mi imperfección es mía y tu imperfección es tuya. La imperfección es muy personal”.

Style in Firenze
Uberto Cantarelli

Style in Firenze

Con la cámara bajo el brazo nos alejamos de las pasarelas y nos perdemos por las calles de Florencia dispuestos a captar las tendencias más auténticas y a reflejar un concepto tan intangible y tan sutil como es el estilo, algo que como dice Cantarelli, “se forma a base de observar, tomar referencias. Nadie nace con estilo, el estilo se educa”. Convertimos en improvisados modelos a esa gente conocida o anónima que nunca sigue la moda, que sigue su propio instinto, y que acierta. Gente que no tiene miedo a la diferencia ni a afirmar su personalidad. Los hay elegantes, excéntricos, discretos y atrevidos, pero no hay dos estilos iguales.
Ya lo decía Coco Chanel, “la moda pasa, sólo el estilo permanece”, y lo corrobora Uberto Cantarelli: “el estilo es la personalización de la elegancia”.
El carisma de algunos personajes de la industria del cine, como Audrey Hepburn y Cary Grant, pervive inalterable hoy en día gracias a su estilo único, ya que tal como auguraba Coco Chanel, el estilo tiene una fuerte carga atemporal.
Eso es estilo, una idea contraria a la masificación de la moda y a la dictadura de los logotipos. Si nos empeñamos en aplicar normas o en imitar a otros, perderemos la frescura, porque el estilo, el verdadero, no se rige por reglas establecidas.
El estilo está en la calle, en la vida cotidiana, es una actitud, el reflejo de una forma de vida, es independencia frente a la tendencia. Afortunadamente, el estilo y siempre estará por encima de las reglas.