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Hagamos escuela

Mariscal visitó recientemente el proyecto ‘Hagamos escuela’ de Foundawtion, en Thionck Essyl, donde surgió la idea de organizar una muestra que recogiera una serie de dibujos realizados en Senegal y colocar un ladrillo en este sueño colectivo. Disponibles en www.foundawtion.org.

Hagamos escuela

"Soy muy amigo del gran ilustrador Javi Royo. Él había ido en otoño a Senegal, vi dibujos suyos, conocí el proyecto y a David García, el arquitecto. Lluis Morón y Javi me propusieron viajar con ellos, para conocer el proyecto. Entendí que, aunque estaban pidiendo dinero para cubrir los costes de la construcción de la escuela, se podía crear una carpeta con los dibujos míos y de Javi y, a cambio de aportar dinero, la gente interesada se podía llevar una 'estampita'”. Mariscal pensó que de esta manera se entendería mejor el proyecto, ayudar a un fin que no es una iniciativa fantasma, “porque hay personas que tienen dudas de cuál es el destino de los fondos que se recaudan para las causas humanitarias”. “Allí no podía parar de dibujar, cuando veía un árbol maravilloso o una chica transportando un gran paquete en su cabeza”. A la vuelta, el 20 de julio, organizamos esta exposición de dibujos hechos con el iPad, e impresos en papel William Turner, de altísima calidad”. “El proyecto surge de una casualidad. Los niños hoy en día están desarrollados y viven en buenas condiciones, pero el problema surge entre los adolescentes, muchos de los cuales no tienen acceso a la enseñanza secundaria”. Cuando descubrieron esta necesidad, los miembros de Foundawtion contactaron con las autoridades locales, para plantearles la posibilidad de levantar una escuela de bachillerato a la que pudieran asistir quinientos niños. “La escuela me pareció muy bonita, estaba diseñada para que corriera el aire y al mismo tiempo fuera bonita. Las escuelas y las cárceles suelen ser parecidas, pero ésta poco tiene que ver con ese cliché”. Al artista le sorprendió su gran cúpula, la idea de hacer ladrillos con la tierra de la zona, desarrollando una tecnología muy sencilla que los trabajadores locales han sacado adelante, junto al equipo de Barcelona. “Es una idea bien planteada y la integración entre el pueblo y la fundación es inmejorable, no es una imposición sino una cooperación. “Conozco bien África y creo que hay que estar encima, una vez que esté terminado el proyecto. Plantear un jardín, que funcione el pozo, buscar la manera de conseguir electricidad, aunque sea con placas solares y hacer duchas, baños y cocina”. Para Mariscal es importante proponer una serie de mejoras y Lluís Morón está pensando en ir aún más lejos y buscar financiación para que los pequeños coman en la escuela y no tengan que recorrer grandes distancias hasta sus casas. “Estuve haciendo un taller de máscaras con los niños, en Senegal, con la intención de jugar y provocar el juego. Fue una experiencia irrepetible, la imaginación y la alegría se plasmaron en todos los trabajos. Ellos son frescos, viven el momento y tienen una curiosidad infinita. ¡UUAA, viva los niños! Allí conoces una nueva realidad, con una gente, la de Foundawtion, que ha sabido moverse muy bien, planteando un buen proyecto, integrado en la naturaleza, con sus buganvillas, árboles, que ofrecen sombra, buenas duchas y servicios, para que la población aprenda a cuidar su higiene”. Mariscal encontró la inspiración en esta zona de ríos, manglares e islas, caminando por sus calles y caminos. “Algo que es muy agradable, casi como unas vacaciones. Tengo amigos solidarios que siempre realizan vacaciones humanitarias, en lugares exóticos, adonde viajan con su familia para ayudar a los demás”.
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www.foundawtion.org