Logo SPEND IN
Twitter Instagram Pinterest Facebook

 
 
 
PDF Version

art

Joaquín Sorolla. Pintor y jardinero

JOAQUÍN SOROLLA siempre soñó con encontrar un espacio en el que pintar, vivir y disfrutar de su familia rodeado de un bello jardín. Su casa de Madrid, hoy convertida en el Museo Sorolla, constituye la culminación del sueño del pintor valenciano.

Joaquín Sorolla. Pintor y jardinero

Corría el año 1909, Joaquín Sorolla se despertaba tras la reseca de un enorme éxito en Estados Unidos que no había hecho más que comenzar. A su regreso a Madrid decidió poner en marcha las obras de lo que sería su hogar en el solar que había comprado pocos años antes en el Paseo del Obelisco de Madrid (hoy calle General Martínez Campos). El proyecto fue encomendado al arquitecto valenciano Enrique María de Repullés y Vargas. Recién obtenida la licencia para construir, tuvo la oportunidad de comprar más terreno para ampliar el solar inicial. De este modo, reformado el proyecto, lo que iba a ser un pequeño un jardín cuadrado delante de una casa rectangular, se convirtió en una casa en forma de “L”, abrazada por un jardín con la misma forma. Aunque sus jardines fueron pensados para ser pintados y disfrutados en familia, también debían cumplir su misión como espacio para la vida social, pues recibirían a su elegante clientela antes de adentrarse en el estudio, y a los amigos más cercanos para agradables tertulias al aire libre. Es indiscutible que la lección de los patios y jardines andaluces resultó crucial para la configuración del jardín que Sorolla imaginó para su casa de Madrid. No solo copió algunos rincones concretos de los jardines sevillanos y granadinos que tan bien conocía, sino que, además, trasplantó a su jardín fuentes, azulejos, columnas, estatuas, árboles frutales y plantas ornamentales apasionadamente buscadas y traídas desde Andalucía.
A esta hermosa casa se trasladó la familia a finales de 1911. A partir de este año y hasta que abandonó la pintura, en 1920, Sorolla dedicó una parte fundamental de sus esfuerzos creativos a la ideación y recreación de su jardín. Este periodo coincide precisamente con la mejor y más moderna pintura de jardines: es el momento en el que Monet desarrolla sus series en torno a los nenúfares; Renoir pinta en Les Collettes, en la Costa Azul y Kandinsky y Gabriele Münter son ávidos jardineros en la casa que comparten en Murnau.
‘Sorolla. Un jardín para pintar’ es una exposición diseñada específicamente para CaixaForum Sevilla en conjunto con la Fundación Museo Sorolla que descubre al público una faceta poco conocida de uno de los pintores españoles más universales y su pasión por los jardines a través de más de 170 óleos, bocetos, dibujos, esculturas, azulejos y fotografías, procedentes en su mayor parte del Museo Sorolla, cómo el pintor concibió su jardín de artista en su casa como un espacio para la belleza, el deleite sensorial y la creación pictórica.
La muestra, que podrá visitarse hasta el próximo 15 de octubre, presenta a un Sorolla maduro, que a pesar de los esfuerzos que le exige la realización del gran encargo de los murales de Visión de España para la Hispanic Society de Nueva York, encuentra el tiempo para pensar un jardín, trazarlo, plantarlo y cultivarlo, y sentarse por fin a disfrutarlo pintándolo. Un Sorolla a la vez pintor y jardinero, como lo fueron otros pintores de su tiempo.