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essence

Buscar una prenda de abrigo que cumpla su función, sea bonita y duradera en ocasiones se convierte en una pesadilla de la que es imposible salir. Desde Verona llegan los plumíferos Moorer, rellenos de una pluma única y especial, que por su calidad y belleza transforman esa pesadilla en un placentero sueño.

Eccellenza Moorer

Eccellenza Moorer

Las generalizaciones siempre traen problemas y al igual que hace unos años se nos distinguía a los españoles en cualquier lugar del mundo por nuestros impermeables verdes de ir a cazar patos, a nuestros queridos hermanos italianos desde hace un tiempo se les distingue en la lontananza por el plumífero que llevan con su natural elegancia. Y aunque ni todos aquellos cazadores urbanos éramos españoles ni todos los que visten un plumas son italianos sí que en muchos casos la distinción era correcta. Dando otra vuelta a este absurdo ¿Dónde está Wally? en el que me he metido y poniendo a cada país en una rueda de reconocimiento, ¿hubiéramos sido capaces de distinguir un español elegante de uno que no lo era? Sí, por la marca de su impermeable verde, que era Barbour. ¿Y al italiano? Por supuesto, si el transalpino sabe lo que es vestir bien y con calidad es que su plumífero es un Moorer, aunque uno no se compra una chaqueta de esta marca tan exclusiva para que le señalen por la calle por su elegancia, a no ser que quien le señale sea una bella dama a la que invitar a un bellini; no, uno se gasta, o mejor, invierte su dinero en un Moorer para tener el abrigo perfecto, para sentirse bien con uno mismo, cómodo y, por supuesto, para estar bien abrigado.
Moreno Faccincani, fundador de Moorer, tuvo claro desde siempre lo que quería hacer, aprender en el negocio familiar hasta lanzar su propia marca, y eso hizo, primero con Feyem y luego con Jan Mayen Arctic hasta llegar a Moorer su, por ahora, estación final con la que ha logrado el éxito de lo bien hecho, abrigos de alta tecnología, comodidad y belleza o, en palabras del mismo Faccincani, “los plumíferos Moorer son piezas de sastrería: juntan máxima calidad y confort en prendas elegantes que están hechas con los mejores materiales del mercado y prestan gran atención a los detalles”. Este detallismo en el acabado de estos abrigos se demuestra por ejemplo en su relleno de pluma al 100%, algo de lo que ninguna otra marca puede presumir. Moorer usa exclusivamente plumas de oca, concretamente del abdomen del animal, porque son éstas las más suaves, ligeras y, sobretodo, las que más calor aportan. Una vez seleccionadas las plumas, una a una se les va cortando el cañón. Este proceso es de capital importancia ya que de esta manera se consigue aumentar la capacidad calorífica de la prenda (hay más pluma) y al mismo tiempo disminuir el peso de la misma (el cañón pesa y no calienta). Porque nadie ofrece lo que Moorer le da a sus clientes, nadie llega tan lejos en calidad.
Toda esta declaración de intenciones anterior se podría resumir en dos mandamientos que rigen la filosofía de empresa de Moorer: “Credo nell’eleganza della semplicità, nell’eliminazione del superfluo”, y las colecciones para hombre y mujer abundan en estos puntos clave, son abrigos tanto para el invierno como para el resto de las estaciones del año que los usuarios valoran y atesoran como una joya debido a su diseño exquisito, característica, el diseño, que es marca de la casa en Italia y en este caso de Verona, donde se ubica la matriz de Moorer.
Y quizá toda la serena belleza de Verona está oculta en cada pluma que rellena las prendas que diseña Moorer, plumas que seguramente sean herederas de aquella con la que Stendhal tanto alabó en sus diarios a la ciudad del Adigio, o incluso de la del mismísimo Shakespeare, quien localizó allí su más famosa obra. En su página web leemos que: “Come un’opera d’arte è specchio della mente dell’artista che l’ha creata, un viaggio intrapreso con passione ritratto di chi l’ha compiuto e lo sta compiendo”, y es que las chaquetas de pluma Moorer están desconectadas de las modas debido a su diseño intemporal, son pequeñas piezas de joyería, relojes que nunca se atrasan y, como todo lo bueno, lo bien hecho, duran toda una vida.
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www.moorer.it