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Hotel Palácio Belmonte - Lisboa

Diferente, exclusivo, único. La personalidad del Palacio Belmonte hace de este hotel boutique un lugar perfecto para sumergirse en el hechizo del barrio de la Alfama de Lisboa.

Hotel Palácio Belmonte - Lisboa

Si el encanto de Lisboa es el de una atalaya frente al océano, al inmenso tapiz azul que desde la desembocadura del Tajo se extiende hasta donde el oleaje se confunde con el cielo; sin duda el Palacio Belmonte es uno de sus miradores más privilegiados. Situado en el corazón del pintoresco barrio de la Alfama, junto al Castillo de Sao Jorge, es uno de los palacios más antiguos de la capital portuguesa. Su historia es la de una ciudad desde la que los barcos portugueses partían en dirección a todos los rincones del mundo. Corte imperial, emporio comerciante, encrucijada de rutas y culturas; muchos son los epítetos que pueden acompañar esta ciudad en la que la nostalgia del paso del tiempo toma cuerpo de fado y guitarra. El Palacio Belmonte, hoy convertido en un coqueto hotel boutique es uno de esos lugares que hacen que Lisboa conserve la magia de esos sitios que una vez que se conocen nunca se abandonan.
Es memoria y luz. Un sitio en el que la deslumbrante brillantez de sus azulejos lapislázuli del siglo XVIII sólo es comparable a la claridad que inunda sus terrazas a la hora del desayuno, a la brisa que refresca las tardes como una caricia con aroma a vino verde. En sus patios, jardines, terrazas y suites se condensan dos mil años de historia desde los vestigios de su antiquísimo origen, en el que se localizaba el muro que protegía la ciudad en época romana, a los restos de época musulmana que jalonan la evolución de este emplazamiento hasta que en 1449 las tres torres que formaban parte de su estructura defensiva se convirtieron en residencia, que más adelante sería la base sobre la que se ampliaría en diferentes momentos históricos el Palacio. En 1640, época de esplendor del comercio transatlántico adquirió la fisonomía que hoy encuentran los viajeros. Ese legado secular ha sido objeto de una cuidadosa rehabilitación por parte de los actuales propietarios, Frederic Coustols y su esposa Maria Mendonça quienes en 1994 se hicieron cargo del Palacio iniciando una ambiciosa restauración de los edificios que se alargaron durante más de seis años, en los que se recuperaron espacios y patrimonio, empleándose en la rehabilitación materiales y técnicas de trabajo propias de cada etapa histórica. Para entender las particularidades de cada fase de construcción se realizaron estudios a lo largo de dos años bajo la dirección del arquitecto Pedro Quirino da Fonseca. Se realizaron trabajos arqueológicos para determinar volúmenes, luces, circulación del aire, plantas, colores, materiales y todo tipo de detalles que contribuyeran a recuperar el esplendor y la personalidad de cada una de las zonas del complejo. Todo ello respetando la idiosincrasia y la estructura de cada espacio siguiendo los principios de sostenibilidad establecidos en la Carta de Venecia. El resultado habla por sí mismo, uno de los hoteles con más encanto de Europa que atesora numerosos reconocimientos concedidos por la prensa especializada y sobre todo el refrendo y la fidelidad de una clientela cosmopolita que ha convertido el Palacio Belmonte en su “hogar” en Lisboa. Maria Mendoça destaca ese carácter intimista y familiar: “Nuestro hotel es la casa de nuestros huéspedes en Lisboa, un lugar sencillo, privado y tranquilo en el que, cuando necesitan algo, solo tienen que levantar el teléfono”. Un espacio para ser disfrutado con intensidad que forma parte de un entorno monumental, en el que cada mañana se escucha cantar a los pájaros. Entre sus muros, el bullicioso ajetreo de las calles lisboetas, el nerviosismo de su circulación queda muy lejos como si no existiese. No es un hotel al uso, eso se siente nada más cruzar sus puertas, todo es calma y refinamiento. (Sigue en PDF)
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Páteo Dom Fradique, 14. Lisboa
www.palaciobelmonte.com