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Charles Spencer Chaplin

CHARLOT no es solamente la creación más importante de aquel genio del cine llamado Charlie Chaplin sino que es una de las personalidades más grandes del siglo XX a la altura de cualquier otro icono, ya sea político, deportista, pintor, poeta o escritor.

Charles Spencer Chaplin

Si el cine fue el arte más representativo del pasado siglo XX junto con la fotografía y el jazz, su imagen más iconográfica en estos ya más de cien años que lleva metiéndose sin compasión en nuestra vida, empatada quizás con la de Marilyn Monroe y el ubicuo ratón Mickey, es la del actor y director británico Charles Chaplin en su encarnación más conocida, la de Charlot, quien con su bastón, bigote, bombín, zapatones y traje ancho desgastado creó algo totalmente reconocible todavía en nuestros días, cien años después de la creación del personaje. “The Charlie Chaplin Archives” es el nombre que el escritor cinematográfico Paul Duncan ha elegido para continuar la serie de libros que empezó con “The James Bond Archives” y que edita a todo lujo la siempre atenta casa Taschen, un nuevo libro de mesa de café para añadir a los muchos que publica con tanto esmero cada año la editorial y que se ha convertido en una de sus señas de identidad. Así “The Charlie Chaplin Archives” cuenta con más de quinientas páginas que incluyen toda la vida de Chaplin en imágenes y palabras, con casi mil imágenes entre las que se encuentran docenas de fotogramas, fotografías de rodaje, storyboards, carteles, además de extractos de guiones e imágenes de películas perdidas o que no llegaron a realizarse. Entre los escritos que se encuentran en el libro, además de los del editor, hay textos del propio actor inglés, entrevistas, recortes de prensa entresacados de los archivos de Chaplin que cubren desde sus primeros días en los teatros y music halls londinenses hasta su muerte en Suiza a finales de los años setenta del siglo pasado. Además, para coleccionistas, la primera edición del libro incluye una tira de película con varios fotogramas de una de las cintas más míticas de Chaplin, “Luces de la ciudad”, tira extraída de una copia que se encuentra en los archivos del cineasta, abiertos en esta ocasión para la realización del libro, porque el título del libro -los archivos de Chaplin- no está puesto en vano. El libro se nos aparece así como algo necesario para cualquier cinéfilo o aficionado al cine y para cualquier persona fascinada tanto por la belleza como por el siglo veinte, porque la filmografía de Charlie Chaplin es prodigiosa, desde sus películas mudas, en las que Charlot se aparece en pantalla como omnipresente, y entre las que están obras maestras absolutas del cine como la ya mencionada “Luces de la ciudad”, “El chico” o “La quimera del oro”, además de los maravillosos y divertidísimos cortometrajes que realizó en la Keystone -35 películas en un año, 1914, producidas por el genial y olvidado Mack Sennett-, Essanay Studios, Mutual Film Corporation y First National hasta llegar a los largometrajes que realizó en la empresa que fundó con Douglas Fairbanks, Mary Pickford y D. W. Griffith, la United Artist, estudio que todavía sigue a duras penas en pie, y en las que ya Chaplin era el artista total, siendo director, guionista, productor y compositor de la banda sonora de casi todas ellas, como hizo con joyas para la Historia como “Tiempos modernos” o “El gran dictador”. La potencia de todas estas películas sigue intacta, hace muy pocos años fui a ver “La quimera del oro” con mis hermanos una Navidad al Teatro de la Zarzuela de Madrid, que de vez en cuando programa películas mudas musicadas en directo por la orquesta del teatro, y la emoción y las risas fueron continuas durante el tiempo que duró la proyección, que por cierto, terminamos de ver todos en pie con una gran y larga ovación -standing ovation, que dirían en Hollywood- al salir el The End en agradecimiento a Charlot por habernos hecho pasar un rato tan divertido. Fue inolvidable, el cine mudo es algo tan especial que es difícil de explicar la comunión que se produjo en el teatro entre todos los asistentes. Es realmente increíble lo que hizo este hombre en Hollywood, tras algunas giras teatrales por Estados Unidos se instala definitivamente en el país en 1914 y ese mismo año rueda treinta y cinco películas -de un rollo, que tampoco era un superhéroe- convirtiéndose el año siguiente en la primera gran estrella del cine mundial, abriendo el camino a muchos otros artistas similares como Buster Keaton o Harold Lloyd, siendo uno de los inventores en realidad de ese extraño ente llamado Hollywood que sigue rondando por nuestras vidas un siglo después y creando también con los colegas arriba mencionados el primer gran estudio. Todo esto está descrito y contado en “The Charlie Chaplin Archives”, libro que se puede leer como una novela, como la gran novela del cine o la gran novela americana, aunque, como bien dice la estupenda revista Sight & Sound del BFI (British Film Institute) “se parece más a pasear por un museo que a leer una biografía. Es un ejercicio de idolatría a la estrella llevado a sus extremos, ya que recopila para ser mostrado virtualmente cada aspecto de la carrera de Chaplin... quien rehuyó describir su vida como el típico cuento de evolución de la pobreza al estrellato. Este libro podría reclamar ese puesto, al reunir miles de fragmentos de la vida laboral de Chaplin y juntarlos para crear una joya editorial.”.” Eso, es como visitar un Museo Chaplin más que leer un libro, en un salto de formato que podría asemejarse a lo que provocaba el londinense con sus películas, uno se sentaba en la sala oscura del cine pero él con su arte te teletransportaba al Klondike en busca de oro o a donde se le ocurriera al patoso de Charlot. Amigo del gran Edgar Neville, casado -entre otras- con la bellísima Paulette Goddard, padre de la no menos bella Geraldine Chaplin -maravillosa en “Doctor Zhivago”, “Cría Cuervos”, “Elisa, vida mía” o la cada día mejor “La edad de la inocencia”, entre otras muchas joyas-, la vida privada de Chaplin también recorre el siglo pasado entrando y saliendo del cine, provocando de paso a Hitler con “El gran dictador” y teniendo problemas con la Caza de Brujas a causa de sus simpatías políticas para acabar viviendo sus últimos retirado en una villa suiza “entre las ruinas de mi inteligencia”, que diría aquel otro genio llamado Jaime Gil de Biedma, recibiendo casi a diario homenajes y premios de todo el mundo. Toda esa gloria recogida durante sus prolíficos años de actor y tras retirarse del mundo del cine se puede ver en el fantástico libro del que hablamos, que marcará un antes y un después en el conocimiento de Chaplin/Charlot aunque no sea un libro académico. Quizá esa sea una de las grandes virtudes de este libro y de casi todos los publicados por Taschen, que están hechos para el conocimiento pero desde el entretenimiento, un poco como la inolvidable obra cinematográfica de Charles Chaplin, quien con un bigote falso, una vestimenta ridícula y unos no menos ridículos movimientos ha hecho reír hasta el llanto a millones de personas en todos los lugares del mundo, desde el barrio más lujoso de Chicago a la aldea más recóndita de Nepal, algo solamente al alcance de muy pocos genios incontestables.