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Kasthall. Scandinavian design

Hablar de DISEÑO ESCANDINAVO es hablar de belleza y calidad y un claro ejemplo de ello son las alfombras que los artesanos de la centenaria empresa sueca Kasthall tejen a mano para satisfacción de sus clientes.

Kasthall. Scandinavian design

Una buena alfombra sobre un suelo de madera es la definición de perfección para el salón de una casa. Las alfombras llevan siglos viviendo con nosotros y de ningún modo van a irse, podrán mutar en moqueta o estar hechas de materiales exóticos pero van a seguir dando calor a nuestros hogares. Una de las empresas punteras en la producción de alfombras es la sueca Kasthall, que continúa con la ya milenaria tradición escandinava en su fabricación, tradición que se remonta al siglo X, cuando los comerciantes locales compraban alfombras en Constantinopla y Asia Menor para vender en sus países para al poco tiempo empezar a hacerlas ellos mismos.
Kasthall se funda en la ciudad de Kinna en 1889 y desde entonces han decorado y hecho más habitables casas, yates, oficinas y hoteles. Para conseguir esta amplia cartera de clientes la receta de Kasthall es clara: Habilidad y competencia de sus artesanos y trabajadores, los mejores materiales naturales del mundo y un diseño moderno y excepcional. Tal y como dicen ellos, sus dos guías principales están claras, perfección y pasión.
La elección de los materiales es clave y como empresa moderna que son, sus productos cumplen todos los estándares medioambientales y de seguridad de las distintas administraciones, como la resistencia al fuego, por ejemplo. Y todo ello sin dejar de ser alfombras tejidas a mano a partir de los mejores materiales naturales, como la lana y el lino.
Entre sus productos, las clásicas alfombras hechas a mano, en una variedad increíble de texturas y colores, las alfombras empenachadas hechas por tufting, esto es, sin nudo, que también son realizadas a mano en la fábrica de Kasthall, y las moquetas para paredes, ideales para hoteles, oficinas y lugares públicos por su calidez y amortiguación sonora, todos ellos hechos con una lógica y clara influencia del mejor diseño escandinavo, escuela que desde los años cincuenta lleva de moda en todo el mundo, desde los diseños del maestro finés Alvar Aalto a los de la conocida multinacional de mobiliario Ikea.
Las alfombras de Kasthall decoran hoteles en Londres, Nueva York o Doha, además de en los países escandinavos, oficinas como las de Adobe en Salt Lake City, tiendas de Guerlain y Dior en París, de Nivea en Roma o las de Acne de Los Ángeles y Nueva York, iglesias en Bankeryd o Kolding, edificios oficiales como el ayuntamiento de Gotemburgo o el palacio Tessin en Estocolmo, restaurantes como el Stadshuskällaren dentro del Ayuntamiento de Estocolmo y numerosas casas particulares por todo el mundo, siendo por ello la versatilidad en las alfombras de Kasthall uno de sus puntos a favor, ya que dentro de la excelsa calidad de sus productos, éstos pueden personalizarse y adaptarse a cualquier tipo de cliente. Con ya más de cien años a sus espaldas esta marca sueca de alfombras sigue su lenta pero segura expansión mundial gracias a la calidad y belleza de sus productos, modernos pero tradicionales, todos ellos realizados a mano por artesanos especialistas.