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EL FOTÓGRAFO CARLOS JONES INMORTALIZA CON UNA PUESTA EN ESCENA TEATRAL ACORDE CON EL ESPÍRITU DE LA FIRMA, LOS ENTRESIJOS DE LA MÍTICA ZAPATERÍA BERLUTI.
Zapatería Berluti. Maestros del hilo
La historia de Berluti comenzó hace más de un siglo cuando el joven Alessandro abandonó su Italia natal para instalarse en París en 1895 como zapatero. Durante su largo periplo hasta la Ciudad de las Luces, el joven se enroló en una troupe de titiriteros con la que permaneció durante varios años fabricando zapatos para los artistas.
Ebanista de formación y apasionado por las formas, Alessandro ya instalado en París comenzó su fructífera carrera creando el famoso zapato De la Cour. Realizado con una única pieza de cuero, sin costuras aparentes, este zapato que representa la esencia de la casa Berluti fue rápidamente adoptado por la élite. Alessandro se dio a conocer entre un amplio público y construyó los sólidos cimientos sobre los que se asentó el negocio que más tarde su hijo Torello acabaría de desarrollar.
Torello heredó de su padre el gusto por la perfección y el trabajo bien hecho, y aportó además un amor desmesurado por los zapatos que abordó desde la posición de un esteta y la sensibilidad de un escultor. Sus zapatos llegaron a convertirse en auténticas obras de arte que calzaban los dandis de la época.
Trabajando para el Duque de Windsor, exigente hasta con el último detalle, Torello aprendió la importancia del trabajo “A medida”. En esa época se sentaron las bases del estilo de la casa con la creación de varias hormas emblemáticas, como el zapato Napoleón III, que representó una auténtica innovación para la época. En los años 40, los zapatos Berluti empezaron a labrarse la reputación de objetos de culto sólo aptos para entendidos. Este mismo año, abrió sus puertas la boutique-taller del 26, rue Marbeuf.
Talbinio representa la tercera generación de Berlutis; visionario, cultivado y generoso recorrió el mundo a la búsqueda de las pieles más excepcionales. Además, para conseguir que cada zapato se adapte a la perfección a su propietario, definió cinco morfologías de pies: el “pretencioso”, el “frágil”, el “intelectual”, el “masoquista” y el “antipático”. A cada tipo le corresponde una “tabla de lectura” que permite clasificar el pie y proponer el zapato adecuado. Siempre innovador, en 1959, Talbinio lanzó el pret-à-chausser de lujo, abriendo así la boutique a una joven clientela de jóvenes bohemios y artistas con presupuesto más limitado. En los 60, nacen los primeros grandes clásicos de la casa y una clientela joven e internacional se une al “club”.
Talbinio, sutilmente elegante, culto y sofisticado se codeaba con amigos y clientes fieles de la Maison, la mayoría intelectuales como Pasolini, Moravia, Malaparte o Cocteau que encontraban en el salón de Berluti la auténtica hospitalidad a la italiana.
Pero fue Olga Berluti quien acabaría de revolucionar la empresa familiar. Única mujer zapatera del mundo, se instala en París con su primo Talbinio y aprende el oficio pero no se le permite manejar el hilo encerado, supuestamente un trabajo de hombres. Olga se interesa entonces por otros aspectos del zapato como el cuero, el pie, los clientes… Conoce a cirujanos ortopédicos, se documenta insaciablemente y profundiza en los conocimientos médicos mientras permanece a la escucha de una clientela a la que acabará conociendo perfectamente y con la que a menudo entablará una gran amistad. Entre ellos se encuentra Andy Warhol en el que, aunque aún desconocido, Olga intuye un ser excepcional. Él será el primero en rendirse ante los zapatos “con cicatriz”, una de las primeras creaciones “clandestinas” de Olga que acabará venciendo las reticencias de la tradición e imponiéndose como una creadora excepcional: su invento de la pátina característica de Berluti supuso una auténtica ruptura en el universo de la zapatería masculina. El del cine y las artes tampoco son ajenos a Olga que no sólo ha conseguido que Berluti se imponga como un actor indispensable en el mundo de la moda sino que también ha contribuido a recrear todo un universo de fascinación alrededor del zapato.
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Nº 49 - febrero 12
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