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MARÍA SAN GIL RECONOCE EN SU RECIENTE NOVELA AUTOBIOGRÁFICA, ESTAR EN LA MITAD DE SU VIDA. COMO NO PODÍA SER DE OTRA MANERA TAMBIÉN NOS HABLA DE SU AMOR POR LA CIUDAD DONDE NACIÓ,
SAN SEBASTIÁN.

María San Gil. Enamorada de la Libertad

Es la primera vez que SPEND IN entrevista a una persona relacionada con el mundo de la política. Ella ha sido la elegida para esta particular inauguración, por ser una valiente entre las valientes y en representación de todos los que viven esa no vida.
Estuvimos en la presentación de su libro autobiográfico “En la mitad de mi vida”, editado por Planeta con sus 329 páginas que es imposible les dejen indiferentes. Con el libro bien firmado con dedicatoria incluida y reservándole un lugar muy especial en nuestra biblioteca, tuvimos la oportunidad de mantener una más que agradable conversación donde encontramos respuestas a muchas de las preguntas que nos habíamos hecho durante años sobre esta filóloga bíblica trilingüe que terminó como presidenta del Partido Popular en el País Vasco.
Aunque fuera Madrid la ciudad donde se celebró la entrañable presentación, preferimos vernos y charlar en su hermoso San Sebastián.
Por romper el hielo… ¿volvería a dedicarse a la Política? Primero quiero darles las gracias por “haberme elegido” y por sus cariñosas palabras hacia mi persona. Creo que si volviera a nacer en San Sebastián y en las mismas circunstancias, seguro que volvería.
¿Se vería de Defensora del Pueblo o en un cargo de similares características? Ya no me veo en ningún puesto político, pero Defensora del Pueblo me parece de lo más atractivo.
Es público cómo llegó a ser un cargo del Partido Popular. Cuando estudiaba soñaba con ser profesora. ¿No le parece que cuando “bronquean” en el Hemiciclo, tiene cierto parecido con un aula de estudiantes rebeldes? Me parece que el Congreso es un órgano vivo en el que las discrepancias políticas tienen que aflorar, no me preocupa que se eleve un poco el tono de voz; me preocupa más la falta de respeto y el insulto.
Sacar sus vivencias al exterior, ¿le hace a uno sentirse mejor? Siempre he sido tremendamente extrovertida y he compartido mis vivencias con mi familia, mis amigos y mi entorno más cercano, escribirlas en el libro tampoco ha sido nada nuevo. Compartir los sentimientos y emociones ayuda a ­sobreponerse.
¿Qué hay tan fuerte en el País Vasco para aguantar una vida con escoltas, una segura depresión o una posible enfermedad grave causada por las preocupaciones? Aquí vive mi familia que es mi esencia de lo esencial, y mis amigos. La situación no es idílica pero no quiero que nadie me obligue a marcharme. Soy una enamorada de Euskadi y de San Sebastián, la ciudad en la que nací y en la que, por ahora, quiero seguir viviendo, pero sobre todo soy una “enamorada” de la Libertad y me rebela que en el País Vasco vivamos sin ella, con miedo y escoltados, por eso critico lo que aquí ocurre. Es difícil entender que a día de hoy parezca que son más importantes los verdugos que las víctimas.
¿Es San Sebastián la ciudad más bonita del mundo? Es una ciudad impresionante por su belleza, a lo que hay que añadir que somos buena gente, afables, cariñosos y acogedores. Y por supuesto, tenemos una magnífica gastronomía.
Mis abuelos veraneaban en “Sanse”. ¿Cuándo cree usted que volverá a ser un destino indiscutible? Espero que pronto. Hasta hace no mucho lo era de muchísimas familias, la situación política hizo que cambiaran.
Sigamos hablando de su ciudad y díganos dos monumentos a destacar. Son como un monumento, destacaría sus playas y sobre todo la bahía que es nuestra “seña de identidad”. Me gusta mucho el Peine del Viento de Chillida o la escultura de Oteiza del Paseo Nuevo. Desde el monte Igueldo la vista es espectacular. ¡Y sin duda, destaco su olor a mar!
En el plano personal, ¿es consciente del atractivo que desprende al público? He tenido la inmensa suerte de representar a muchos hombres y mujeres que defendían la Libertad y eso me hizo “merecedora” de tanto cariño y afecto. De las malas experiencias me olvido enseguida, sin embargo las palabras y los gestos de cariño permanecen. (...) Sigue en pdf