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Blanca del Piñal

“El sombrero nunca debe ser una imposición”

Blanca del Piñal. Sombrero de copa

con la cinta métrica y la aguja en mano no hay creación que se le resista. Blanca del Piñal nació para ser sombrerera. Tras finalizar sus estudios universitarios, esta santanderina tuvo su primer contacto con la moda en un departamento de compras de una multinacional, pero sería un poco más tarde, cuando decidió lanzarse a la aventura para diseñar y confeccionar sombreros a medida. Un recorrido profesional que quizás no hubiera llegado sin aquellas tardes, envuelta entre hilos y cintas de colores, en la mercería de su abuelo, “él me impulsó a iniciar una colección de sombreros antiguos y me enseñó a combinar colores, proporciones y volúmenes”. Actualmente, en su taller confecciona a mano todo tipo de adornos para la cabeza. Su toque retro se respalda en los estudios de patrones, hormas y materiales antiguos. Lo básico es conocer las proporciones de las clientas, altura, constitución, corte de cara y cuello, “les insisto en que el sombrero no debe ser una imposición, es preferible lucir un buen peinado, que llevar un tocado como si fuera un apósito en la cabeza”. Para superar este aspecto recomienda que se luzca con naturalidad y, si hace falta, se ensaye previamente en casa, “por ejemplo, pasando el aspirador con él puesto”. Lo fundamental es sentir “una sujeción correcta y estéticamente recogerse la melena en un moño bajo o al menos despejar los lados de la cara”. Lo que tiene claro es que nadie puede decir que no le sientan bien los sombreros, “eso es porque no se han probado el apropiado”, asegura. Blanca predica con el ejemplo, “en invierno y en verano luzco sombrero, es la mejor promoción porque siempre llama la atención”. Entre puntada y puntada también se dedica a investigar sobre la historia de la sombrerería en España y nos comenta algunas curiosidades: “los tocados fálicos de las damas del norte de España del siglo XVI, permitían lucir una silueta más esbelta y ganar atenciones, pero llegó a ser tan fuerte su significado sexual que en 1600 se publicó una orden que decía “a las mujeres que traen tocados con aquellas figuras altas a modo de lo que todo el mundo entiende (…) y que entren en la iglesia con él por ser figura indecente y escandalosa, se manda a las dichas mujeres so pena de excomunión”. En cuanto a sus influencias más decisivas, nos revela que han sido sus viajes y las películas musicales “mi preferida siempre fue Sombrero de copa de Fred Astaire”. Su motivación diaria son sus hijos y, su deseo, sacar adelante una línea de sombrerería infantil. Entre sus proyectos, como socia fundadora y secretaria de la Asociación de Sombrereros, se encuentra dinamizar junto a sus colegas la “cultura del sombrero”.