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De los ordenadores de Entropy salen pájaros, nubes, cascadas infinitas, elefantes que bailan o galaxias flotantes de universos inventados. A este equipo su imaginación y su dominio de la realidad virtual le han llevado muy lejos, en concreto, hasta HOLLYWOOD.

Ignacio Lacosta y Jaime Cebrián. Entropy Studio

Hace quince años, Ignacio Lacosta y Jaime Cebrián fundaron el estudio que lideran junto a Jordi Costa, el último en llegar. Unidos forman un excelente equipo -profesional y artístico- que ha conseguido convertirse en un referente en cuanto a efectos visuales para cine y televisión. La calidad de sus trabajos y el potencial artístico de Entropy Studio no es casual, como tampoco lo es que se hayan convertido en pioneros en la producción audiovisual de realidad virtual (RV). “Para ello hay que invertir en valores y desarrollarlos desde dentro. La investigación, la innovación, la creatividad y la profesionalidad son partes fundamentales”. Entropy nace de la ilusión de dos jóvenes que empezaron en un garaje a sentar las bases de un proyecto único.
Ahí soñaban con llegar a Hollywood, con Star Wars, con Marvel… Una meta que, según nos cuenta Jaime, se veía muy lejana desde Zaragoza. “Me acuerdo de la primera película de cine que hicimos. Casi no sabíamos ni dónde nos metíamos, teníamos ventipocos años y nos mirábamos diciendo –Tío, ¿te imaginabas que estaríamos haciendo una peli para cine?– Lo que pasa es que vas dando pasos y poco a poco ganas credibilidad, los clientes van valorando más tu criterio, aprendes a hacer las cosas mejor, y un día estás haciendo una película, luego dos, después un proyecto más grande, y de pronto el salto natural es ir a por ese sueño directamente, el momento de ir a por Star Wars, y en esas estamos…”. Su camino hasta Los Ángeles o Dubai no ha estado exento de barreras, la primera, quizá, empezar en Aragón. Ignacio Lacosta, Iñaki, mira hacia atrás y contesta. “Seguramente fue más difícil que empezar en Madrid, aunque con el tiempo se convirtió en una ventaja decisiva. Nos permitió entender desde el principio que tendríamos que salir a buscar en vez de esperar a que viniesen los proyectos interesantes. Sentar la base en Aragón hizo que viajar esté en el ADN de Entropy”. La clave de su éxito radica en ese espíritu, que, lejos de acomodarse, los ha movido a aprender, a crecer, a mejorar. “Cada vez tengo más claro que el aprendizaje continuo es decisivo para poder andar en la dirección que quieras, permanecer alerta, absorber cuanto acontece a tu alrededor, te permite actuar. Hay que reciclarse constantemente para adaptarse a los cambios que cada vez acontecen con mayor frecuencia. Es importante tener sueños, pero hay que materializarlos en estrategias”. Su primer largometraje fue decisivo, Más de mil cámaras velan por tu seguridad de David Alonso. Tras él llegaron otros, y más anuncios publicitarios, y después, Eva. Los tres coinciden en que fue un proyecto precioso, potente a nivel visual, cuyo trabajo consiguió plasmar unas personalidades concretas de la protagonista, y gracias al que ganaron el Goya además de otros galardones. Al hablar de Zero, serie de David Víctori producida por el mítico Ridley Scott y el actor Michael Fassbender, aflora el cariño propio de quien ha creado algo con mimo e ilusión. “Lo más bonito de esta profesión es cuando todos los diferentes equipos que hacen una película, todas las personas que intervienen, dan lo mejor de sí, y es ahí cuando realmente el resultado es la suma de las partes”, explica Jaime, y añade: “ha sucedido con Eva y Zero; esos son los proyectos que acaban siendo realmente especiales, y pasa muy pocas veces”.
En su cartera de clientes está Netflix, con el que han colaborado en la serie española Las Chicas del Cable, “y estamos creando los primeros contenidos en VR que se están produciendo. Es apasionante poder estar a la vanguardia de las nuevas formas de narrativa”. Poco más se atreven a desvelar, pero de sus bocas salen nombres tan potentes como Sony o Marvel. Mejor no perderlos la pista, porque ahora vuelven a su sede de Los Ángeles donde se cocinan grandes proyectos de los que les ponen a prueba y les hacen soñar. Y como si se tratase de un 'western' pregunto: ¿un último deseo? Es Jaime quien responde antes.
"Yo quiero tener la oportunidad de seguir formando parte de proyectos especiales, de esos que te recuerdan la ilusión con la que empezaste. En esta profesión la rutina es el gran enemigo, y esos proyectos diferentes, que te ilusionan, son lo que mantienen viva la llama de todo el equipo. Eso pediría, aunque un velero tampoco estaría mal".