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En busca de la vocación perdida
Pilar Arribas

“PARA PODER DESEMPEÑAR BIEN UNA TAREA HAY QUE ESTAR DISPUESTO A PAGAR PARA QUE TE PERMITAN HACERLA”

En busca de la vocación perdida

Quiero compartir con vosotros la historia de Carlos, un joven licenciado que tras salir de la Universidad y hacer su incursión en el mundo laboral en un par de compañías de más o menos envergadura, primero como becario y luego como ejecutivo, decidió montar su propia empresa.
Siempre le había atraído la publicidad y a ese mundo encaminó sus ilusiones. Empezaron siendo cuatro personas, una secretaria, dos comerciales y él, que hacía de todo. Fueron unos primeros años intensísimos y apasionantes. Todos tenían hora de entrada pero nadie sabía la hora de salida. Trabajaron codo con codo y el esfuerzo dió su fruto. Crecieron y llegaron a ser treinta personas.
Carlos seguía supervisando todo y era él quien se encargaba de la selección de personal. Pero en su interior sentía que algo fallaba cada vez que decidía incorporar un nuevo colaborador. Se daba cuenta de que se habían convertido en una empresa importante con peso en el sector, pero faltaba sintonía entre sus miembros. Ya no se apreciaba que todos ellos siguiesen un único camino, ¿Por qué?
Pensó y pensó. Pasó muchas noches sin dormir dando vueltas al asunto y cómo solucionarlo.
Hasta que una noche a eso de las cuatro de la madrugada una luz se encendió en su cabeza y recordó algo que hacía mucho tiempo le había dicho su padre: “para poder desempeñar bien una tarea que te guste hay que plantearte tres puntos:
1. Estar dispuesto a pagar para que te permitan hacerla.
2. Conseguir que te permitan realizarla gratis.
3. Llegar a cobrar por trabajar en esa tarea que te gusta, con lo cual eres feliz”.
Comprendió que aquello era lo que tenía que conseguir, que todos sus colaboradores fuesen felices por ejecutar el trabajo que se les había asignado.
A partir del día siguiente fue entrevistando uno por uno a todos los empleados averiguando quienes estaban dispuestos a seguir los tres puntos y por lo tanto ser felices con su trabajo. Hizo una seria restructuración de la plantilla de trabajo en la empresa y comprobó que esa era la forma de marchar todos en la misma dirección.
Personalmente pienso que esta historia puede dar muchas ideas a más de un empresario en estos tiempos de incertidumbre y nerviosismo laboral. ¿No os parece? ¡Espero que así sea!.
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